La factura de una España en llamas: cómo la inacción forestal afecta directamente a los ciudadanos
Es casi imposible medir cuánto cuesta no gestionar bien nuestros montes: ni los daños ambientales y sociales que deja un incendio, ni los beneficios que aportaría una gestión forestal correcta o el uso de la biomasa como fuente de calor. Al final, lo único que se puede calcular con exactitud son las cifras económicas que se invierten… o que se dejan de invertir.
Da igual si los cálculos de la inacción apuntan a un coste cinco, diez o quince veces superior. Lo importante es que todos ellos llegan a la misma conclusión: la inacción dispara la factura que termina pagando el ciudadano.
Cada año —y cada vez con más frecuencia— los expertos en gestión forestal y quienes trabajan para proteger nuestros bosques repiten las mismas advertencias: urge prevenir los incendios y cuidar la biodiversidad.
Sin embargo, invierno tras invierno, los presupuestos destinados a la prevención de incendios dejan de ser noticia y prioridad. Total, las alarmas volverán en verano… solo unos meses después.
Las administraciones no tienen por qué ser valientes, pero sí coherentes.
¿De qué presupuesto disponen las administraciones para prevenir los incendios?
Año tras año seguimos golpeándonos con la misma piedra.
Un monte, sea público o privado, necesita una gestión forestal adecuada. Pero ¿existe realmente un presupuesto que permita a propietarios públicos y privados realizar una gestión forestal eficaz? , o por el contrario, ¿la realidad es que no se realizan clareos, quemas controladas ni aprovechamiento de la biomasa?, y todo ello con la evidencia que nuestros bosques sin gestión están listos para alimentar el próximo incendio de sexta generación.
Ya existen estudios técnicos que analizan las perturbaciones naturales como incendios forestales, sequías prolongadas y plagas, debida tanto al cambio climático como a cambios en los usos del suelo, y nos indican claramente que los aclareos de alta intensidad, reduciendo significativamente la densidad del bosque, incrementan la disponibilidad de recursos para los árboles remanentes, favoreciendo su fotosíntesis, balance hídrico y producción de defensas. Cuando estos aclareos se combinan con cremas prescritas, el efecto sinérgico es aún más marcado, con una evidente mejora de la resistencia a múltiples perturbaciones, como son los incendios o las plagas.
Estos estudios también han concluido que, por el contrario, las quemas aplicadas directamente sin una intervención previa no presentan efectos relevantes sobre la resistencia de los árboles.
Conocemos que las estrategias que actúan simultáneamente sobre el estrato arbóreo y el sotobosque pueden desempeñar un papel fundamental en la adaptación de los bosques a los nuevos regímenes de perturbaciones inducidos por el cambio climático. Estos estudios ofrecen evidencia empírica valiosa para diseñar prácticas de gestión forestal más eficientes, multifuncionales y adaptativas, fundamentadas en la ciencia y orientadas a largo plazo.
Algunas administraciones incluyen una serie de principios y objetivos, resumidos en la promoción del aprovechamiento forestal sostenible, la creación de empleo verde y la innovación. Estos principios se enfocan en usar la biomasa como recurso estratégico para la energía, fomentar el uso de energías verdes en general y potenciar proyectos de cooperación y emprendimiento en el sector en colaboración con entidades públicas y privadas, entre los cuales:
- Aprovechamiento de recursos forestales: donde un pilar fundamental es la utilización óptima de los recursos forestales y naturales.
- Fomento de la energía verde: promoviendo la difusión del uso de biocombustibles y otras energías renovables derivadas de la biomasa.
- Innovación y cooperación: impulsando la colaboración entre empresas, administraciones y centros de investigación para desarrollar proyectos innovadores.
- Desarrollo del empleo local: donde la industria de la biomasa genera empleo local y oportunidades de crecimiento.
- Certificación forestal: asegurando la gestión forestal sostenible, respetuosa con el medio ambiente y que cumple funciones ecológicas, económicas y sociales.
- Uso de biomasa para la generación de calor: Fomentando el uso de la biomasa como combustible garantizando un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales, respetando el medio ambiente y asegurando la regeneración del monte.
- Regulación y prevención de incendios: donde se considera la biomasa en el contexto de la prevención de incendios, como un medio para la gestión del monte, aunque también se ha de tener en cuenta la normativa para la creación de franjas de seguridad.
Acciones como la incorporación de calderas de biomasa en edificios públicos ya son un avance hacia la sostenibilidad y la minimización de pérdidas económicas y medioambientales para todos los ciudadanos.
El aprovechamiento forestal sostenible, la creación de empleo verde , y la aplicación de tecnologías modernas, son un paso más para revertir el coste que cada verano va directo al bolsillo de los ciudadanos
En esta línea, en Termosun nos sentimos orgullosos de haber participado recientemente en obras como:
• El albergue juvenil de San Martín de Castañeda (Zamora), donde se ha invertido en mejorar la eficiencia energética y funcional del complejo, incluyendo, entre otras actuaciones, la instalación de dos calderas HERZ firematic 151 de alta eficiencia. Ver aquí más información de la obra.
• El albergue de Arbejal en Cervera de Pisuerga (Palencia), que este invierno contará con dos calderas HERZ firematic 105 para cubrir las necesidades de agua caliente y calefacción.


